“NUEVAS METODOLOGÍAS EN EL AULA: APRENDIZAJE COOPERATIVO”

Isabel Mª Donaire Castillo, Joel Gallardo Arrebola y Sara Pilar Macías Aguado

Resumen:

En esta comunicación planteamos cuales son las líneas básicas de una nueva propuesta metodológica que intenta alejarse de modelos didácticos tradicionales para proponer una metodología activa basada en la interacción entre iguales, como eje principal del proceso de enseñanza-aprendizaje, que se apoya en los pilares básicos de la cooperación, convivencia y diálogo.

Este documento esta estructurado en siete partes; una introducción en la que exponemos el motivo que nos ha llevado a investigar una alternativa del modelo tradicional. A continuación intentamos responder desde nuestra corta experiencia a las preguntas de qué, para qué y cómo. Seguimos con la muestra de nuestra experiencia y por último hacemos un breve balance del mismo.

Palabras clave:

Aprendizaje cooperativo, metodología activa, atención a la diversidad, autonomía del alumno, grupos heterogéneos, diálogo, convivencia, cooperación, objetivos académicos, sociales y personales, autoestima.



1. Introducción

Hoy en día se nos exige a los docentes la implementación, en nuestra práctica diaria, de una metodología activa, que tenga en cuenta la diversidad. Sin embargo, no existe claridad a cerca de lo que significa esto y sobre todo como podemos llevarlo a cabo en nuestro trabajo diario en el aula. Seguimos basándonos demasiado en las prácticas tradicionales donde dominan las metodologías propias de la transmisión de profesor a alumno.

¿Cómo podemos hacer que el trabajo en el aula genere las condiciones adecuadas para que el estudiante sea el centro real de la producción de conocimientos?

Nuestra alternativa a prácticas meramente transmisivas e individualistas es el trabajo en grupo que fundamenta el aprendizaje cooperativo.

Esta nueva propuesta metodológica es básicamente una forma sistemática de organizar la realización de tareas en pequeños grupos/equipos de alumnos. Estos trabajan de un modo cooperativo para cumplir unos objetivos propuestos, tanto académicos como personales y sociales; es decir, se ayudan unos a otros para conseguir sus objetivos, se preguntan y resuelven dudas entre ellos, y lo que haga uno en particular repercute sobre los demás. Creemos que los alumnos no solo aprenden porque el profesor les enseña, sino que básicamente aprenden gracias a la interacción que se produce entre ellos y no sólo aprendiendo contenidos académicos sino también a trabajar juntos, como un contenido escolar más.

Nuestra experiencia cobra mayor sentido si cabe si tenemos en cuenta las características específicas de nuestro Centro el IES “Alfaguara” de Loja, en el que se imparten enseñanzas desde 1º a 4º ESO. Está situado en un entorno urbano con problemáticas socioeducativas. Un porcentaje significativo de nuestro alumnado procede del medio rural, otra parte perteneciente a la comunidad gitana muestra un bajo grado de integración corriendo el riesgo de quedar excluida social, cultural y educativamente. Existe por otro lado, un gran bloque de alumnado que, pese a las condiciones familiares y socioeducativas no favorecedoras en las que se desenvuelve su entorno, terminan 4º ESO de forma aceptable con ciertas expectativas de continuar sus estudios. Por todo ello nuestro Centro lleva a cabo un Plan de Compensación Educativa que conlleva una serie de medidas y actuaciones que en líneas generales se vertebran en tres grandes ejes. Medidas de carácter curricular: flexibilizaciones, diversificación, apoyos, plan de apoyo por las tardes, etc; actuaciones a nivel de convivencia: proyecto “ escuela, espacio de paz”, plan de convivencia con formación de alumnos y profesores, mediadores, plan de absentismo, y diversos convenios de colaboración con entidades como la Fundación del Secretariado Gitano, Asuntos Sociales del Ayuntamiento, etc.



2. Qué es

El trabajo cooperativo es básicamente una forma sistemática de organizar la realización de tareas en pequeños equipos de alumnos. Se trata de una nueva propuesta metodológica a utilizar en el aula, una nueva forma de trabajar la asignatura donde la responsabilidad del proceso de enseñanza y aprendizaje no recae exclusivamente en el profesorado sino en el equipo de alumnos. Se aprende de una forma más sólida cuando las interacciones y las ayudas mutuas entre los alumnos se suceden de una manera continuada.

Es además otro modo eficaz de que nos ocupemos de la diversidad, ya que la organización de la clase en grupos permite dedicar mayor y mejor atención a los distintos niveles, ritmos y estilos de aprendizaje.

El esquema básico de trabajo en la clase lo podemos resumir en:

1.- Estructuración de la clase en grupos.

La clase se organizará en grupos heterogéneos de cuatro alumnos aproximadamente, donde cada grupo trabajará los contenidos de la asignatura de forma autónoma con la ayuda principal de sus iguales (alumnos que conforman el grupo) y las orientaciones del profesor en caso necesario. Cada grupo estará formado por un alumno-a más aventajado, dos alumnos medios y un cuarto alumno más retrasado en el aprendizaje. Los alumnos tienen doble responsabilidad: aprender ellos lo que el profesor les enseña y contribuir a que lo aprendan también sus compañeros de equipo.

2.- Desarrollo de la clase.

Cada grupo trabajará durante la sesión los objetivos propuestos para el día. El eje principal del funcionamiento del grupo será la ayuda entre sus miembros. Además en caso necesario se podrá requerir la ayuda del profesor, solo si el grupo no puede llegar a resolver la duda, la tarea o el problema. De esta forma el grupo irá haciéndose cada vez más autónomo y no requerirá constantemente la ayuda del profesor, sino que los componentes del grupo tratarán de explicarse las cuestiones los unos a los otros e incluso harán hipótesis aún a riesgo de equivocarse. Se acostumbran así los alumnos a trabajar valores de gran importancia como el diálogo, escuchar al compañero, cooperar, convivir y vivir los aciertos y los fallos del grupo con sus iguales y en definitiva ir creando un sentimiento de pertenencia al grupo.

En una clase de 26 alumnos, normalmente el que se queda retrasado en alguna explicación o tarea, no tiene ayuda de otros compañeros puesto que esto les supondría perder el hilo de la clase a ellos también. La única opción del alumno es preguntar al profesor y esperar que éste tenga unos minutos para atenderle individualmente. Sin embargo, con el trabajo cooperativo, los objetivos del grupo no se consideran completos hasta que todos y cada uno de los miembros del grupo han entendido y terminado la tarea. Por esto, los alumnos se explican las cosas entre ellos e intentan colaborar con aquellos que están más despistados o van más lentos.

3.- Rol del profesorado

Como resultado de este nuevo enfoque el papel del profesor pasa a tener diferentes matices que lo hacen ser el que promueva el nuevo proceso de aprendizaje y que podríamos esquematizar de la siguiente manera:

4. Evaluación por parte del profesor.

Trabajar en el aula de forma cooperativa no anula el trabajo individual ni la evaluación individual. Nadie puede aprender por otro y el aprendizaje es, por tanto, una responsabilidad individual. Por lo que respecta a la evaluación de las tareas realizadas en grupo, entendemos que han de evaluarse de forma global, de manera que todos los componentes obtengan la misma calificación. La evaluación del trabajo individual contará un 60% de la calificación y, la del trabajo grupal un 40% de la misma. Con esta doble evaluación se pretende que todos los componentes del grupo sean evaluados de un forma justa y evitar así que algún alumno se aproveche del trabajo realizado por el grupo sin que él haya sido partícipe del mismo.



3. Cuestiones que se pueden plantear al alumnado

Los estudiantes, en principio, no saben trabajar en equipo ya que en raras ocasiones se les ha dado la oportunidad y se les ha enseñado a hacerlo. Están acostumbrados a trabajar desde estructuras individualistas y competitivas donde el profesor era el único transmisor de los contenidos. Es por ello, que el primer paso ha de ser mostrarles en qué consiste y que beneficios obtendrán. Podemos contar para ello no solo con nuestras explicaciones sino también con la las horas de tutoría y la figura del tutor.



4. Formación de los grupos

Ya se ha dicho que el número de alumnos considerado más idóneo para la formación de grupos es 4 y los criterios seguidos para su formación serán:

Agrupamientos controlados por el profesor.

1. Casuales: agrupamientos frutos del azar (mes de nacimiento de sus madres, distribuyendo cartas, etc.)

2. Lingüísticamente heterogéneos (a criterio del profesor) Se hace una lista de los alumnos según su nivel. A continuación, y para cada grupo de 4 alumnos, se elige un alumno de nivel alto, dos de nivel medio y uno de nivel bajo ayudándonos aquí del criterio de casualidad obtenido.

Estos grupos ofrecen las mejores oportunidades para que los alumnos aprendan unos de otros, mejoran las relaciones entre ellos y contribuyen al buen funcionamiento de la clase.

A lo largo de la unidad también se utilizarán otras formas de agrupar a los alumnos: equipos de expertos (competitividad entre los grupos)

Temporalidad

El equipo base de alumnos se mantendrá durante el desarrollo de la práctica investigativa del aprendizaje cooperativo. La distribución permanente presenta mayores ventajas, sobre todo por facilitar la cooperación entre los alumnos en todo momento y por no implicar la interrupción del ritmo de trabajo, mover los pupitres, perder tiempo, etc.

Organización interna de los equipos.

Para la realización de las tareas los alumnos deben entender muy bien que cada uno de ellos tendrá encomendada una misión. Ello evita que los alumnos más aventajados hagan todo el trabajo ó que los más tímidos o vagos eludan su obligación.

En la organización interna de los equipos hay que tener en cuenta:



5. Ejes básicos del aprendizaje cooperativo

El diálogo

Se pretende en el aprendizaje cooperativo que el grupo de alumnos sea capaz de decidir la mejor forma de resolver una tarea, compartir y discutir puntos de vista distintos. En definitiva, capacidad de diálogo entre sus miembros.

Convivir

Se pretende que el alumno se abra a los demás siendo él mismo, aceptando las posibilidades que el otro le ofrece. Esto se traduce en:

Cooperar

Colaborar (trabajar conjuntamente) + Solidaridad (ayuda mutua, generosidad)



6. Nuestra experiencia

Fase 1: Autoformación a través de Internet y de reuniones para poner en común la información recavada sobre el tema.

Fase 2: Pasos previos a la puesta en práctica.

Fase 3: puesta en práctica en el aula.

3º ESO asignatura de Inglés y Matemáticas.

4º ESO asignatura de Inglés.

Fase 4: Evaluación de los alumnos.

Una vez finalizada la 2ª evaluación, hemos pasado a nuestros alumnos una encuesta para que la trabajaran en grupos donde tenían que mostrar los aspectos positivos, negativos, valoración global y por último se les ha consultado qué alumnos estarían dispuestos a seguir trabajando de esta forma. De esta indagación recogemos las siguientes ventajas expresadas por los alumnos: “los temas se aprenden mejor, la clase es más amena, se trabaja mejor porque los demás están encima tuya, buen ambiente de trabajo, más compañerismo, se nos quedan mejor las cosas, no te sientes sólo ante el problema, no hay tanta monotonía, estudiamos más al buscar nosotros la explicación, no nos hace falta repasar para el examen”.

Respecto a los aspectos negativos: “hay una parte de la nota que va en función del grupo y no depende de ti, el profesor no explica tanto como antes, algunas veces es necesaria la explicación del profesor, la nota del grupo baja por culpa de algunos, hay distintos niveles y nos tenemos que parar para explicar y ayudar”.

La valoración media cuantitativa que los grupos han hecho es de 8,5 destacando que ningún grupo ha evaluado por debajo del 8. En cuanto al número de alumnos que quieren seguir trabajando con esta metodología es del 81%.



7. Nuestra reflexión

Nuestra valoración del proyecto ha sido muy buena incidiendo sobre todo en los siguientes aspectos:

Ya que valoramos de forma positiva esta experiencia aunque solamente hemos participado en ella tres profesores en dos grupos, sería buena idea seguir trabajando en esta misma línea ampliando el número de grupos y profesores para el próximo curso.



REFERENCIAS:

PALOMA GAVILÁN BOUZAS (2004): Trabajo Cooperativo en Matemáticas. (Narcea, Madrid)

JOHNSON, D. W. JOHNSON, R.T y HOLUBEC, E.J. (1994): El aprendizaje cooperativo en el aula. (Buenos Aires. Paidós)